Construcción del siglo XVIII, cuyos orígenes no son muy definidos pues aunque el bachiller Ramón Barreto de Tábora adquirió el terreno sobre el cual se encuentra, el 22 de febrero de 1744, en su carácter de Comisario Principal de la Santa Inquisición (presumiblemente la construyó el presbítero Juan Antonio de Ocio, Notario Comisario substituto), no existe algún documento que demuestre categóricamente la función de ese edificio como sede de las oficinas de esta organización eclesiástica, aunque el historiador irapuatense Genaro Acosta señala lo contrario.

El inmueble representa seguramente la mejor obra arquitectónica civil que jamás se haya construido en Irapuato, y lo es en el orden de la calidad del diseño y la fábrica de sus elementos.

Levantada en la esquina que formaban las calles del Vía Crucis (ahora calle de Allende) y de la Piedra Lisa (ahora 5 de Febrero), tiene dos accesos, el principal, seguramente a la casa propiamente dicha o a las oficinas del comisariato inquisicional, por la calle Allende, y el otro, seguramente entrada "de mulas", por la calle 5 de Febrero.

El primero de los dos patios alrededor de los cuales se desarrollaron los servicios de la casa es excepcional por su armonía entre el espacio central y sus corredores perimetrales. Toda la cantería que en él se incluye -columnas, arcos, marcos de ventanas, puertas- es de una sobresaliente calidad dentro del estilo barroco, variedad manierista, bajo el cual está realizada la obra.

Mención aparte merecen los arcos mezclados del corredor oriente que, sin columna central, se doblan uno sobre otro para, apoyados los dos, realizar su labor constructiva señalada y dar por resultado una extraordinaria obra arquitectónica. Originalmente el patio tuvo fuente y en el muro norte existe aún su notable brocal aconchado del aljibe pluvial.

El segundo patio seguramente fue un espacio dedicado a los servicios de la casa misma y no expresa, por esa razón, mayor calidad ni detalles mencionables.

A principios de este siglo se construyó sobre ella, lastimosamente, una planta alta que destruyó no sólo la proporción original del patio central, sino también la fachada sur hacia la calle 5 de Febrero.

Construcción económicamente fuerte, y levantada en época de bastante inseguridad social, fue realizada con un túnel interior, ahora descubierto, y otro al exterior que aún conserva en el misterio su origen y su destino.

Casa noble, ha sido residencia de varias familias de la localidad, entre las que destacan, en este siglo, los padres del Sr. Carlos Vázquez López y tíos del ingeniero Sebastián Martínez Castro, la familia López Díaz, y la familia de don Juan Hernández Ramírez, así como el negocio de don Leopoldo Alfaro y sus hijos Leopoldo y Gabriel.

En la actualidad es se(1e del Museo local, después de haber sido adquirida por el municipio durante la administración del arquitecto Ernesto Alfaro Arredondo, el año de 1988, y con restauraciones parciales realizadas primero por el arquitecto Guillermo Camarena Álvarez y actualmente, en el curso de la administración municipal del licenciado Humberto Meza Galván, por la arquitecto María Teresa Meza Arrambídez.